jueves, 18 de diciembre de 2014

Escriba como lo escriba

Todo ya está dicho
escriba como lo escriba
tú ya lo has dicho antes
y lo usas alrededor de tus paisajes
para ir allanando a la vista
la escritura que usarás luego a tu favor.
Apenas logro renunciar a esa imagen
los niños me dan de nuevo casi sus plenitudes
paisajes de sus sueños
movimientos del mundo cada vez más profundos

profuso gozo de tiza y tinta.

Vivo con un hombre

Vivo con un hombre
que va a amarme
donde cada día le amo
aunque no tenga mi misma casa
yo le sueño en la cama que puebla el desierto.
Sé que lo sueño en un bosque poco probable, es cierto.
Pronto salgo separado de mi sueño
y lo dejo dormir separado de mi otra vigilia.
Un hombre que va a amarme entre sí, completa
fue
ra ya de su sueño y del mío.


Abro la piernas que son de mi cuerpo

Abro las piernas que son de mi cuerpo
cuando me apetece.
No por azar ni nada por el estilo.
Nunca las dejo en la misma posición
No cualquiera tiene mis piernas
las tengo con colores que me pongo
para que sean exacta a las tuyas.
En el desierto no soy yo
ni tu, quizás algo de arena y un poco de tristeza

mis huesos y mi locura.

Acróbatas

Somos acróbatas que en vano deambulamos por el río 
tras perder los últimos sonetos de la tormenta.
La mujer frente a nosotros se envuelve en una capa de edades
Y las charlatanas parejas del fondo
Luchan desde sus casas nuestra improvisada visita.

En vano somos ciegos.

La anciana de la ventana

La anciana de la ventana tiene lo pelo en la mesa de la cocina
Y no está loca. Ella es la dueña de la casa
Ya olvida a sus muertos ya el mar le llena los vacíos.
La anciana de la ventana está condenada a vivir todos los años
Esperando en su carruaje negro a su amante, un vendedor de nieblas
Que le compró entera la lluvia para adornar
su ventana cada día hasta su regreso.

La anciana de la ventana tiene el vacío en la mesa de la cocina
Para cuando llegue su amante amarlo
sin desmesura sobre el mantel de hule.
Las calles le rinde pleitesía

La anciana de la ventana les sonríe siempre.
 

Cómo el suelo

Cómo el suelo
esta geografía de piel de oxigeno
me respira lejos de mis pies
Para dejarme en silencio el cuerpo narcotizado.
Allí donde guarecer el susurro
Todo lo que no digo a cada instante
Nada que me digas
Pues debiera ser exterminado de mi vida
La  ajena multitud del mundo

Y mi vida como la tuya inventada.

El hijo


El hijo se acuerda como la madre lo amaba
Como el barranco dejó de humillarlo a  las puertas de su casa
El infame le violó la niñez
De los cuentos y de la mentira.
Aquel recuerdo persiste, el hijo hasta  en las palabras, el solo
Lleva muerto su corteza de hombre
El infame lo sabe, nada es secreto.
La madre en su víspera le revive su crimen, nada es secreto.
El hijo se acuerda como la madre lo amaba
Como el infame denostó su identidad
Y se abatió a las afuera de su casa

Como deseó no crecer.

Se han llevado mi casa

Se ha llevado mi casa
ladrillo a ladrillo:
los gobernante de las ciudades,
los que esnifan el odio para taparme
el útero con el excremento sus miedo.
Se han llevado mi casa
confundieron mi puerta 
con la entrada del infierno,
vinieron los esbirros
con sus fusiles
para asesinarme
ahora que estaba encita
de un millar de ángeles.
Se han llevado mi casa
y cerraron mi boca
con el fuego que llegó de repente.
Violaron a mi hijo todos los día
mientras yo creía que era feliz
los gobernantes de las ciudades
se quedaron sentados 
en sus despachos de paja
me dieron mil palmadas en la espalda.
Se han llevado mi casa 
porque no soy una mujer
valedora de la verdad
Se han llevado mi casa
los hijos de las otras madres.

Alegoría

La alegoría a las ratas
Soporte de mis sueños de garganta
los labios de arcilla
en derredor del agua
el embelesado árbol en la glotis
la cama que lo es todo,

ahora encima del suelo que trepa
en caracol y succionando luces
como tóxicos.

Metáfora

La metáfora es baldía
Me la  llevo en la espalda  con todo su peso
La nombro y la pronuncio
Canción que repito en el papel.
De pleamar  dicen las bocas
Es sólo el verso quien lo cuestiona
La metáfora la que nació
Enfrentada como arma asestada a la boca

A mi boca del mundo mudo del aire.

La mujer que soy

La mujer que soy yo se junta con las otras
Encerradas en los vasos de vino
Esperando a los negros árboles pasar por la calle.
De pronto una mujer ajena a mi linaje
Se alza con la desnudez de mi garganta y me grita:
¡Sal corriendo, te esperan multitudes de bosques fríos
En los palacios de Oriente.
La mujer que soy yo atraviesa el suelo agreste
Sin dudar,
Convencida de conocer su destino.
Ya no teme a los gigantes del bosque ni a las princesas de pelo calvo,
Sin vacilar camina por todo lo alto del bosque
Se alisa su pelo de muñeca
Y pasa de largo  sabiéndose

Mujer de cuentos de hadas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La vitrinas violetas

Las vitrinas violetas.
Un bosque de un solo árbol
Se ejecutan las nieblas
en la permanencia de mis ojos.

He cerrado las ventanas
Aún estoy sola.

La luna en migajas
Con sus pétalos de humedad
en la permanencia de mis ojos.

Las vitrinas violetas
Un bosque de tantos árboles
Se loa el letargo
En la permanencia de mis ojos
Ya me quedo
Aún estando sola


Un día

Un  día tuve que caminar con las manos que colgaban:
de los vestidos de los filibusteros
y  de las damas con el culto a los tacones.
Con ellas atravesé el perímetro de la calle
Agarrando puñados de vidrios con la intención
De no volver a la casa con las manos vacías.
Hice un bosque solo de esas células que crecían en el camino
En mi hogar aparté el aire rancio de los armarios
Y extraje sin miramientos las luces de los espejos.
Con ellas me empolvé la cara
Y te amé de forma ininterrumpida
Hasta que me dijiste-¡ basta!
Y me marché a la calle de nuevo

Con las manos vacías.

Estaba allí

Estaba allí en la mesa de la cocina esperando
Ver florecer al hombre del otro lado
Pero allí el colapso.
La respiración
Del espejo
Inclinándose
Hasta no verme.
La apertura de la puerta principal
La brisa de repente hacia adentro, ininterrumpida
Sin respiro, cepillándose el aire

Ante mi vista.

Seguir naciendo

Puedo seguir naciendo
En una sucesiva continuación del tiempo
Estar viva en el momento del instante.
Dejarme
sin huesos y no poseer forma.
Tener los vestidos que quiera desde el nacimiento
Desde el mismo momento del parto
Ser alma del aire
Montaje de algo terrible, la tormenta.
En el interior desabrocharme los botones
Que me sujetan  al cuerpo
Abrirme, ser tragedia de mis alas.
Llevarme a escondida la vida

Hoy puedo.

Este noviembre

Este noviembre
La lluvia está cansada
De olores de agua
La persistencia de la humedad
Es una balada extensa
Sobre el paisaje de la tarde.
Todo queda en promesas
En nostalgias de paraguas 
Que apenas permanecen 
y huyen de mi cuerpo al tuyo
como un monótono secreto
regalo de nuestro único lenguaje

Haber soñado

Haber soñado y ser de hueso
Mendrugo de lo no soñado
Como quien de un golpe deja caer su ingravidez
Y quedar mordido en  materia de incertidumbre.
Haber sido de sueño
Identidad repetitiva de ese lenguaje.
Y en lo profundo
No saber dónde lo posible
Nos deja probar la sustancia de la carne
Siendo soñado el verbo infinito
Y en cada de esos sueños
Jamás estar en vigilia

Oigo crecer los patios

Oigo crecer los patios
Veo la oquedad de los cadáveres
En lo alto de la mesa
Lo veo y me voy
¿Cómo lograr no cerrar los ojos?
Todo escapa
El mar ha de vaciarse de sus aguas
La noche lo espesa todo
No sé como
De repente
Bajan las pleamares
Y se llevan los meses escandalosos
Mientras la noche endurece su oscuridad
y se la lleva a la esplada.

Mi secreto

Mi secreto es mi calabozo,
 Una cárcel
Donde guardan con celo la duración de mi vida.
Huye,
mas mi aliento perdurará recóndito
en donde lo hayan enarbolado
allá sobre el mástil
sobre  el mundo que era obligado amar.
Ser vencida, siempre vencida
pertenecerme impoluta
con raíces
que deshicieron el coraje de los continentes.
Siquiera grito
Hasta soltarme de las palabras que me dieron
Todos los padres que tuve.
Las conversaciones con las que tuve que matar
Apenas Madre
con el pecho de sangre y  ya vacio.
Te di en vida
vida mía
para que fueras tú
quien lograra destruirme.
Apenas Madre
soy la mujer que se siente por fin en  una victoria…

mi Secreto.

Tengo tan solo una cama

Tengo tan sólo una cama donde no duermo
Donde aguardo al hijo que he parido
Los otros, a los que di muerte
Escogieron otro camino de vuelta.
Prematuro incienso al que me agarro
Olor al que me abrazo hasta quemarme.
¡Ayúdame a golpearme!
¿Qué he hecho para no cubrirme de acero?
¿Dónde reparten el fuego para montarme sobre sus crines?
Pero la lluvia tarda en aparecer
¿Cómo cubrirme de esa muerte?

¿Dónde están los hijos que di a la vida?

La calle

La calle
La calle
Al haberme incluido en sus anales
Tiene el aspecto
De multiplicar el mar
Siguiendo uno a uno mis zapatos.
La calle
La calle
Transitan semáforos
Ladrones con mis mismos rostros
No está lejos el día
Que fue el de ayer
El de las mochilas de payasos
Y los inciertos futuros.
Cemento y alquitrán
El de los ladrones
Punzada de sierpe.
Debo de partir
Hacia allí todos los día
A veces de mudo de acera
Y me meto en otra calle
Que no es la mía
Y me quedo

Hasta que me echan.

A tu pronunciamiento

A tu pronunciamiento mi dicha de ángel
Clamando justicia, el libro de los secretos y la Biblia.
En cada resurrección mía
Los apóstoles en los inventarios
Ensayando oratorias.
La hora del arrepentimiento ha llegado
Jamás hablaremos desde el abismo
Los profetas están de homenaje.

¡Qué clamen fortuna!

Se escucharon las barcazas

Se escucharon las barcazas con gestos de dulzura.
Buscaron trémulas la sorda hiel de las campanas.
Cuando hubimos muerto
Desdeñosos habitáculos del camposanto
Volvieron a abrirse en plegarias.
He aquí el arrepentimiento de las plañideras
Hundiéndose en una antigua tumba.
Ellas son todas las viudas que escondí en el fuego
Con los cirios ya apagados
Y allí permanecen con sus falsas lágrimas

Sin murmurar siquiera.