La mujer que soy yo se junta con las otras
Encerradas en los vasos de vino
Esperando a los negros árboles pasar por la calle.
De pronto una mujer ajena a mi linaje
Se alza con la desnudez de mi garganta y me grita:
¡Sal corriendo, te esperan multitudes de bosques fríos
En los palacios de Oriente.
La mujer que soy yo atraviesa el suelo agreste
Sin dudar,
Convencida de conocer
su destino.
Ya no teme a los gigantes del bosque ni a las princesas de
pelo calvo,
Sin vacilar camina por todo lo alto del bosque
Se alisa su pelo de muñeca
Y pasa de largo sabiéndose
Mujer de cuentos de hadas.

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