La anciana de la ventana tiene lo pelo
en la mesa de la cocina
Y no está loca. Ella es la dueña de la
casa
Ya olvida a sus muertos ya el mar le
llena los vacíos.
La anciana de la ventana está condenada
a vivir todos los años
Esperando en su carruaje negro a su
amante, un vendedor de nieblas
Que le compró entera la lluvia para
adornar
su ventana cada día hasta su regreso.
La anciana de la ventana tiene el vacío
en la mesa de la cocina
Para cuando llegue su amante amarlo
sin desmesura sobre el mantel de hule.
Las calles le rinde pleitesía
La anciana de la ventana les sonríe
siempre.

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