He gastado las estaciones que me asignaron, dejé que las promesas fueran capaces
de asumir mi heredad
y accedí a la locura con la intención de no abandonarla nunca.
Ellos todos asistieron a mi coronamiento, el mundo entero presenció inerme como los insurrectos me dedicaban pleitesía.
Había ideado un plan me iría corriendo hacia la puerta,
contemplaría la anchura de la calle;meses antes habría allí amado como jamás
a todos los hombres y mujeres sin razón alguna.
Entonces maldicería mi impostura, la necedad celestial de otros tantos, fue entonces cuando accedí a la enajenación del bullicio y me alejé de todo aquello aposta como si la vida me fuera extraña siempre.
Foto: Lali Villavicencio
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