La búsqueda de las nieblas tiene ensimismada las sombras del agua.
Existió en cierta ocasión la incertidumbre en la misma corteza del
océano. Lo había soñado, también lo había vivido.
Tenía la tierra
hundiéndome en el fondo del asfalto, las sombras ennochecían las
ciudades y vivíamos moviéndonos sobre unas casas secretas como si volver
a nacer nos fuera siempre imprescindible.

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