lunes, 2 de noviembre de 2015

Me até las nubes al cuello hasta que me dejaron marcas de tormentas, luego me solté de ellas.Sin hablar apenas, las miré, tú  aún no habías despertado. Las nubes que en vano  se han ido, se alardean de mi intimidad más cáustica. Hubiera burlado su lenguaje, pero sería inútil, me deshice de ellas sólo cuando me dejaste el día entero para soñar.

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